¿Y las propuestas? (Opinión)

Por Karina Velázquez / @karyva

De aquí al 1 de julio, día de las elecciones en México, quedan 80 días. ¿Por qué señalo esta fecha y este lapso de tiempo? Porque nuestros candidatos parecieran (o al menos en sus aciones aparentan) que creen que aún hay mucho tiempo para presentar propuestas concretas.

Al presentar una propuesta no estoy hablando de compromisos, de promesas o de diferentes formas en que los políticos lanzan una idea al aire y se olvidan que para que esa manifestación se convierta en una propuesta deben establecer claramente, primero, los problemas que van a resolver (muy bien definidos); después, cómo planean resolverlos (herramientas/estrategias que usarán); en tercer lugar, en cuánto tiempo creen que lograrán hacer lo que están proponiendo; y por último, qué resultado tendrán estas acciones una vez que se hayan realizado.

Y sin embargo, seguimos oyendo el mismo tipo de promesas sin fundamento en la campaña, sólo cambia el candidato que la lanza. La vaguedad de sus frases ("acabaremos con la inseguridad", "daremos más y mejor educación", "trabajaré para el bienestar del país") parece estar formulada para marear a quien no ponga atención y se pregunte en qué forma harán los cambios o los ajustes que prometen en sus spots repetidos hasta el cansancio.

Están apelando a la forma y no al fondo. Enrique Peña Nieto con el discurso de "lo firmo ante Notario" (y en realidad esa acción no tiene la más mínima trascendencia, como bien lo señala en su post (Leon Felipe Sánchez ( @lion05 ); Josefina Peña Nieto con un discurso "maternalista", es decir, de paternalismo pero ejercido por una mujer; Andrés Manuel López Obrador como vendiéndose como "el verdadero cambio" y Gabriel Quadri como la opción que no es "más de lo mismo".

Sin embargo, aunque cada uno de los partidos tienen una tendencia y un ideario general, son necesariasdefiniciones claras a los problemas que todos ya conocemos. Igualmente, debería de existir una forma de pedirles cuentas sobre estas propuestas, sin embargo, aún no existen mecanismos para que, en caso de no cumplir los objetivos que se plantearon, se les revocara el mandato.

Si todo sigue igual, nos volvemos a enfrentar a lo mismo de siempre: promesas sin consecuencia. Y México sigue empantanado con presidentes que hacen lo que mejor conviene a su partido, lo que a su juicio o el de su equipo es la solución única y verdadera, sin haberlo realmente generado de una forma responsable.

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