Resumen:
- Los datos más importantes a fijarse en una encuesta
- ¿Creer o no creer ciegamente en las encuestas en procesos electorales?
Dentro de la amplia difusión que muchos medios están haciendo de las encuestas, no siempre se le presenta a la audiencia los datos elementales para valorarlas y entenderlas en su justa dimensión más allá de un dato propagandístico de "¿quién va arriba?".
Uno de los principales datos en los que vale la pena fijarse es la diferencia entre Preferencia Bruta y Preferencia Efectiva, aspecto que frecuentemente no es explicado cuando se difunden los resultados de una encuesta, sobretodo en medios electrónicos como televisión y radio.
- PREFERENCIA BRUTA: Es el dato duro directo de las preferencias de los entrevistados. Aquí, la suma de las intenciones de voto de los candidatos nunca sumará 100% ya que en las respuestas "brutas" también se cuentan por aparte los que "no respondieron" o los "indecisos".
Ejemplo: (si sumamos sólo los candidatos, nos da 80% en total)
- Fulanito 30%
- Zutanito 30%
- Menganito 20%
- No respondió o no sabe: 20%
- PREFERENCIA EFECTIVA: Es la cifra recalculada usualmente descontando a los indecisos o a quienes no contestaron. Es decir, se quitan esos rubros y se vuelven a calcular porcentajes de los candidatos, ya sin ellos. Aquí, la suma de las intenciones de voto de los candidatos siempre sumará 100%.
Ejemplo (con los datos de la misma encuesta y haciendo que sumen 100%):
- Fulanito 37.5%
- Zutanito 37.5%
- Menganito 25%
No obstante, como admite Ulises Beltrán en las encuestas para Excélsior (en donde por cierto nunca se informa el dato de "preferencias brutas"), cuando el encuestador quita de "preferencias efectivas" a los que no manifestaron preferencia está asumiendo cosas sobre ellos. Estas pueden ser, por ejemplo, que los indecisos no votarán o que, si lo hacen, lo harán igual que los que respondieron.
De esa manera, las "preferencias efectivas" reportadas en una encuesta siempre llevan un mayor grado de subjetividad por parte del encuestador y es importante que como ciudadanos sepamos eso.
- MÉTODO: Es diferente una encuesta nacional en vivienda, a una telefónica o a un sondeo en un sitio web o en un grupo limitado (como una universidad o grupo local). Las primeras, por ejemplo, suelen considerarse más confiables por aplicarse a una muestra más representativa y con menos sesgos poblacionales.
La "muestra" y que realmente sea representativa de la población es vital en una encuesta. Usualmente, la mayoría de las encuestadoras de experiencia suelen hacer sus encuestas electorales en vivienda, con más de mil cuestionarios e incluso algunos con una urna y boleta, para simular el voto secreto. Es importante ver estos datos en cada una.
- MARGEN DE ERROR: Es relevante sobretodo cuando los resultados de una encuesta están muy parejos entre dos opciones de respuesta. Puede ser 2, 3, 4%, etc. Cada encuesta debe precisar cuál es el suyo y es importante saberlo.
Cuando se habla, por ejemplo, de "empate técnico" entre dos candidatos no quiere decir que necesaria y relamente estén empatados, pero sí que el margen de ventaja que lleva el de arriba es menor al porcentaje del margen de error estimado en la encuesta y por lo mismo no hay tanta certeza de que, en efecto, esté arriba y puede ser que no sea así.
- FECHA DE LEVANTAMIENTO: Las encuestas suelen difundirse varios días después de que se levantan (por el procesamiento y análisis de datos) y es un factor que la audiencia debe considerar. Por ejemplo, si una encuesta se tomó antes de un evento clave, no podrá obviamente reflejar el impacto de ese hecho, aunque sus resultados se difundan después del mismo.
- OTROS FACTORES: Hay otros factores, como el nivel de confianza, que usualmente es casi siempre del 95% en la mayoría de las encuestas electorales grandes, y tiene que ver con el tamaño de la muestra. Es el porcentaje de seguridad para en teoría generalizar los resultados.
También está el "Porcentaje de Rechazo" de la encuesta que mide el número porcentual de personas que no quisieron ser encuestadas. Si muchas personas se negaron a contestar una encuesta, puede ser un indicio de la confianza de la gente hacia esa encuestadora.
¿CREERLE O NO A LAS ENCUESTAS?
Las encuestas, en teoría, si están bien hechas, pueden y deben dar información certera sobre la percepción e intenciones reales electorales de la gente.
Aunque los encuestadores suelen coincidir en que las encuestas son registros de un momento y no pronósticos, aun entre ellos hay matices para comprometerse más con el tema de la prospectiva.
María de las Heras, por ejemplo, defiende públicamente que los encuestadores sí deben ir haciendo escenarios de probables resultados electorales, incluso en número real de votos. Es decir, las verdaderas "preferencias efectivas" el día de la elección.
Lo cierto es que en no pocas ocasiones en el pasado reciente mexicano, las encuestas han diferido de los resultados finales de las elecciones, al menos de los avalados oficialmente por las autoridades electorales.
En el 2000, por ejemplo, prácticamente todas las últimas encuestas daban la ventaja al PRI y sólo una, precisamente, la de María de las Heras, de Demotecnia, indicó que Vicente Fox, del PAN, tenía la ventaja.


En el 2006, en tanto, prácticamente todas las últimas encuestas daban la ventaja a López Obrador, del PRD, por al menos 2 puntos (cifra dentro del margen de error), mientras que la de María de las Heras indicaba una ventaja de 5 puntos. En contraste, la de GEA-ISA (cuyo director, por cierto, fue nombrado director del CISEN por Calderón al iniciar su presidencia) daba un ventaja también de 2 puntos, pero no a favor de López Obrador, sino de Calderón y el PAN.
A su vez, en 2010, apenas hace 2 años, encuestas como la de GCE en Milenio y Consulta Mitofsky daban por ganador al PRI en Durango por más de 11 puntos y al final la elección estuvo muy cerrada y se decidió en el conteo final por menos de 2.
Ahora, más allá de los elementos y dificultad técnica en sí, hay un factor importante de ética y confianza.
Al final, el término "creer" en las encuestas aplica porque los resultados de las mismas también conllevan un factor de "credibilidad" en quienes las hacen y difunden, tal como sucede con los medios de comunicación o los periodistas.
Los resultados de toda encuesta pueden por supuesto variar, para empezar, con el orden en que uno presenta las preguntas y la manera de realizarlas, como los mismos encuestadores saben y reconocen.
Así, pues, el elemento "credibilidad" importa mucho la "confianza" que uno tenga en la casa encuestadora, su trabajo, etc.
Y en ese sentido, es importante ver el prestigio de las encuestadoras pero también, me parece, ver los medios en los que se publican.








0 comments:
Publicar un comentario en la entrada