Nada para nadie (Opinión)




por Mario Zaragoza Ramírez 
@ambulante_

Nada para nadie porque los debates no los gana nadie, es decir, quien espere ver un debate para encontrar un ganador, mejor debería ver el box, o el fútbol. Los debates no se ganan pero sí se pierden. 

El asunto es completamente de percepción, por eso algunos podrían sentirse atraídos o convencidos por Gabriel Quadri; sin embargo, ser elocuente no significa no ser inteligente y mucho menos proponer políticas programáticas reales, en realidad, sólo implica usar eufemismos para no decir nada y por eso es un ejemplo perfecto. 


Los debates implican ver la forma y no el fondo, de ahí que el candidato del partido Nueva Alianza podría haberse visto beneficiado y salir del anonimato,  pero, para fortuna de todos, no logrará nada trascendental. Ni subir en las encuestas y mucho menos ganar la contienda. Aunque eso sí, tal vez mantener el registro de un partido retrógrada y parasitario. 

Los candidatos con posibilidades no ganaron nada, Josefina Vázquez Mota no logró mantener la idea de ser diferente; pero sí mostró que ella es el único obstáculo de su campaña. No coincide su discurso con sus acciones y en momentos, parecía estar ausente del debate. 

Enrique Peña Nieto,  se quejó del tiempo y no pudo esbozar una defensa en contra de los recurrentes (y perfectamente previsibles) ataques. Aunque si hay que hacer un balance objetivo, es el único que pierde en su imagen y ve dañada la carrocería, sin entusiasmarse de más, se le identifica como lo que es, el candidato del gobierno. Sí, pese a la simulación de oposición. 

Y Andrés Manuel López Obrador, dejó ir viva la trucha, se muestra como el candidato con más experiencia y carrera política, pero, se refirió en todas las ocasiones a su voto seguro, a los convencidos, a quienes sabemos que el país está dominado por una oligarquía. Pero, no a los que lo miran con recelo o que se dejan convencer de que es una mala opción sin hacer el mínimo esfuerzo intelectual por descubrir lo contrario, quienes se quedan en los dislates, la foto al revés o la locura que se le atribuyó hace seis años. 


Y si todo es percepción, ¿entonces quién gana? La respuesta, es por demás dramática, no gana nadie, los debates son forma sin fondo, el IFE como institución responsable dista de ser un organizador confiable. Si todo son apariencias no gana nadie o no importa quién gane porque los problemas del país no se arreglan por encima o con paliativos, se resuelven de estructura. 
 
La moneda quedó en el aire, uno de los cuatro candidatos señaló que una elite económica-política mantiene las cosas como hasta ahora a su conveniencia, el asunto es que ahora ni a ellos les conviene seguir con un gobierno como el de Felipe Calderón. Si el elector no quiere que se le ofrezca sólo la forma, es imprescindible que se obligue a pensar más, a contrastar propuestas y gabinetes; pero, más importante, a recuperar la historia reciente y no olvidar quien tuvo las canicas y cómo las repartió. 

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