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| Foto: Flickr / Guerry |
A unos días de que terminen las campañas electorales para dar paso a silencio propagandístico (muy deseado por algunos, incluyéndome) conviene hacer un pequeño balance de la forma en que se desarrolló este proceso y cómo se desempeñaron los candidatos a la Presidencia de la República, el más visible de los asuntos que se votará este 1 de julio.
Gris es la palabra que más he escuchado al describir esta campaña. Tambien "con chispazos", como fue el caso del movimiento #YoSoy132 que muchos vieron como "la Primavera Mexicana", aunque algunos otros cuestionaron la legitimidad del movimiento y que fuera apartidista.
Desde mi trinchera, más ciudadana que periodística, ya que actualmente no trabajo en un medio sino en otras actividades, el hartazgo de las elecciones estuvo presente incluso antes de que iniciaran. La sensación expresada en la frase de "la caballada está muy flaca" estuvo muy presente para muchos.
Aunque antes de iniciar oficialmente la propaganda políticca llamó la atención la elección interna de candidato en el PAN (y poco menos las correspondientes del PRI y del PRD/PT, donde sus candidatos ya eran obvios aunque hubo contendientes de "última hora" como Manlio Fabio Beltrones y Marcelo Ebrard respectivamente), poco después de que resultó elegida Josefina Vázquez Mota la campaña pareció instalarse en una especie de línea muerta: declaraciones huecas, candidatos nadando de "muertito" tratando de mantener su primer puesto o de no parecer "violentos", en fin, absolutamente aburrida.
Si acaso se convirtió en una carrera por evitar errores y tratar de magnificar a los del contrario. En ese sentido Josefina Vázquez Mota fue la más atacada por las obvias pifias cometidas por su equipo y la lenta respuesta que tuvo para hacer control de daños y destituir a quien fuera necesario para aprovechar la buena imagen que le había dejado ganar la contienda interna del PAN. Tarde lo hizo y eso la convirtió en la burla de muchos, principalmente en redes sociales.
En cuanto a Peña Nieto, también tuvo un inicio con baches, desde el caso de los tres libros que no pudo recordar en la FIL en Guadalajara hasta su hija defendiéndolo y llamando "prole" a quienes lo insultaban en Twitter. Luego la frase machista de "no soy la señora de la casa" para justificar su ignorancia en el precio de las tortillas, el uso del teleprompter al tomar la candidatura oficialmente y otros detalles.
Andrés Manuel López Obrador pareció siempre querer llevar "la fiesta en paz" y evitar, desde un principio, confrontaciones y que lo volvieran a calificar de "violento", "mesiánico" y otros calificativos. Su ofrecimiento de paz y de una "República Amorosa" pareció su estrategia principal, pero durante el primer debate fue muy criticado por algunos por parecer hablar sólo a sus partidarios y no a los posibles indecisos, así como volver a temas que sonaban más de 2006 que de 2012.
Luego vino el movimiento #YoSoy132, derivado de una visita de Enrique Peña Nieto a la Universidad Iberoamericana, que resultó en protestas de varios estudiantes. Al señalarlos diferentes dirigentes del PRI como "porros" y "comprados" y ni siquiera ser estudiantes, varios de ellos se presentaron en un video en YouTube, con credencial en mano, a expresar que eran un movimiento independiente no afiliado a ningún partido.
Este evento fue, a mi parecer, el más interesante de toda la contienda electoral. Al fin un grupo fuera de los partidos, por las razones que fueran, aunque se enfocaran contra un partido y un candidato, mostraban su postura y un posicionamiento fuera de lo que se decía en medios de comunicación, quienes por cierto parecían ir con el mejor postor o con la encuesta que mejor les "sonara".
El debate organizado por #YoSoy132 también fue un evento, que aunque con fallas técnicas, mostró que las inquietudes ciudadanas a veces no son las mismas que las que establecen los medios y que las prioridades probablemente serían otras de serun gobierno verdaderamente incluyente el que llevara el destino de este país.
Ojalá este 1 de julio logremos una actitud como la que mostraron los jóvenes en esta elección, no siguiendo los mensajes que nos imponen televisoras, diarios abiertamente peñistas, amlistas o josefinistas o "neutros", sino con información recabada con total premeditación; no en los mensajes del miedo y del shock sino en una reflexión propia y valiente de por qué estamos convencidos de ir a favor (o quizá votar para que no gane x candidato). Esperemos estar a la altura.
Desde mi trinchera, más ciudadana que periodística, ya que actualmente no trabajo en un medio sino en otras actividades, el hartazgo de las elecciones estuvo presente incluso antes de que iniciaran. La sensación expresada en la frase de "la caballada está muy flaca" estuvo muy presente para muchos.
Aunque antes de iniciar oficialmente la propaganda políticca llamó la atención la elección interna de candidato en el PAN (y poco menos las correspondientes del PRI y del PRD/PT, donde sus candidatos ya eran obvios aunque hubo contendientes de "última hora" como Manlio Fabio Beltrones y Marcelo Ebrard respectivamente), poco después de que resultó elegida Josefina Vázquez Mota la campaña pareció instalarse en una especie de línea muerta: declaraciones huecas, candidatos nadando de "muertito" tratando de mantener su primer puesto o de no parecer "violentos", en fin, absolutamente aburrida.
Si acaso se convirtió en una carrera por evitar errores y tratar de magnificar a los del contrario. En ese sentido Josefina Vázquez Mota fue la más atacada por las obvias pifias cometidas por su equipo y la lenta respuesta que tuvo para hacer control de daños y destituir a quien fuera necesario para aprovechar la buena imagen que le había dejado ganar la contienda interna del PAN. Tarde lo hizo y eso la convirtió en la burla de muchos, principalmente en redes sociales.
En cuanto a Peña Nieto, también tuvo un inicio con baches, desde el caso de los tres libros que no pudo recordar en la FIL en Guadalajara hasta su hija defendiéndolo y llamando "prole" a quienes lo insultaban en Twitter. Luego la frase machista de "no soy la señora de la casa" para justificar su ignorancia en el precio de las tortillas, el uso del teleprompter al tomar la candidatura oficialmente y otros detalles.
Andrés Manuel López Obrador pareció siempre querer llevar "la fiesta en paz" y evitar, desde un principio, confrontaciones y que lo volvieran a calificar de "violento", "mesiánico" y otros calificativos. Su ofrecimiento de paz y de una "República Amorosa" pareció su estrategia principal, pero durante el primer debate fue muy criticado por algunos por parecer hablar sólo a sus partidarios y no a los posibles indecisos, así como volver a temas que sonaban más de 2006 que de 2012.
Luego vino el movimiento #YoSoy132, derivado de una visita de Enrique Peña Nieto a la Universidad Iberoamericana, que resultó en protestas de varios estudiantes. Al señalarlos diferentes dirigentes del PRI como "porros" y "comprados" y ni siquiera ser estudiantes, varios de ellos se presentaron en un video en YouTube, con credencial en mano, a expresar que eran un movimiento independiente no afiliado a ningún partido.
Este evento fue, a mi parecer, el más interesante de toda la contienda electoral. Al fin un grupo fuera de los partidos, por las razones que fueran, aunque se enfocaran contra un partido y un candidato, mostraban su postura y un posicionamiento fuera de lo que se decía en medios de comunicación, quienes por cierto parecían ir con el mejor postor o con la encuesta que mejor les "sonara".
El debate organizado por #YoSoy132 también fue un evento, que aunque con fallas técnicas, mostró que las inquietudes ciudadanas a veces no son las mismas que las que establecen los medios y que las prioridades probablemente serían otras de serun gobierno verdaderamente incluyente el que llevara el destino de este país.
Ojalá este 1 de julio logremos una actitud como la que mostraron los jóvenes en esta elección, no siguiendo los mensajes que nos imponen televisoras, diarios abiertamente peñistas, amlistas o josefinistas o "neutros", sino con información recabada con total premeditación; no en los mensajes del miedo y del shock sino en una reflexión propia y valiente de por qué estamos convencidos de ir a favor (o quizá votar para que no gane x candidato). Esperemos estar a la altura.







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