Por Alejandro Navarrete
La estrategia de comunicación y propaganda en varios medios de comunicación ha sido muy evidente en las últimas semanas, pero aun más en estos últimos días, previos a la elección.
El objetivo es evidente también: generar el miedo y aprovecharlo como arma electoral para favorecer al candidato puntero.
Tiene básicamente dos vertientes:
1.- Hablar de "violencia" y magnificar hechos
2.- Hablar de que se prepara "conflicto postelectoral" por parte del candidato López Obrador
Por supuesto, este segundo punto lleva implícito dos aspectos, que López Obrador no respeta al país y, más importante, que ya perdió la elección de antemano.
Por lo mismo, parece claro que la preocupacíon de estos periodistas no es tanto por los "escenarios postelectorales" sino más bien la intención es influir aún en la elección de este domingo 1 de julio.
La estrategia es proveniente principalmente de medios de comunicación y periodistas que en el periodo electoral (y muchos de ellos desde antes) se caracterizaron por un tratamiento más favorable hacia el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.
La supuesta defensa de la legalidad institucional:
Y es que las contradicciones de los mismos medios y periodistas hacen dudar de su sinceridad en la alerta de los temas y obligan a pensar en su parcialidad.
En las televisoras, por ejemplo, se ha buscado exaltar la "confianza" y el "respeto" a las instituciones electorales, pero sobre todo buscando enfatizar que López Obrador no las respeta
Sin embargo, cuando a mediados del sexenio, el IFE y el TRIFE las obligaron a cumplir la Ley Electoral y pasar gratis los spots del IFE, las empresas de televisión se molestaron y buscaron hacer quedar mal a la autoridad electoral como sucedió con la transmisión del Super Bowl del 2009-
En el 2009 también, el supuesto "respeto" a las instituciones electorales, quedó de nueva cuenta olvidado cuando las televisoras violaron la Ley en beneficio del PVEM, donde tenían su "telebancada" (personajes afines a las televisoras postulados como legisladores).
Las autoridad decretó multas a los grupos mediáticos por la propaganda ilegal que mostraron en sus revistas de espectáculos de manera por demás obvia y descarada.
Parece claro que el interés por la supuesta "confianza" y "respeto" en las instituciones electorales es más bien un interés electoral propagandístico coyuntural.
El tratamiento informativo de los insultos verbales al Director de Milenio:
En cuanto a las alertas por la "violencia", también son muy notorias las diferencias de criterio editorial en incidentes de diferentes partidos políticos y de muy difrente magnitud.
Por ejemplo, ha sido notoria la magnificación que estos periodistas y medios han dado al incidente donde un grupo de jóvenes insultaron verbalmente al periodista Director de Milenio y empleado de Televisa en el programa Tercer Grado, Carlos Marín (en los videos no se ve una sola agresión física y ni siquiera algún escupitajo como afirmaron Televisa y Milenio).
Por supuesto, y que no quepa la menor duda, la agresión verbal contra Marín, así como contra cualquier persona es condenable y no deseable. Aun más si en verdad hubo también algún contacto físico.
Lo interesante es que en el noticiario estelar de Televisa, con Joaquín López Dóriga, por ejemplo, al asunto se le dedicó más de 3 minutos y se le vinculó con un tema de "seguridad" electoral. Además, la nota se presentó en el resumen inicial como parte de la información más relevante.
Sin embargo, el 11 de junio, cuando la agresión no fue decirle groserías a un periodista sino el asesinato a balazos de un adversario político, por parte de un candidato oficial de un partido político, al tema sólo se le dedicaron 37 segundos.
La diferencia es que los jóvenes que insultaron al Director de Milenio eran simpatizantes lopezobradoristas y el candidato que cometió el asesinato violento es del PRI, el mismo partido que postula a Enrique Peña Nieto.
Esa diferencia de criterios editoriales parece ser que la preocupación por la "violencia" en tiempos electorales, por ejemplo en Televisa, no es de la misma magnitud y todo depende de quién.
Las acciones y el tratamiento informativo imparcial allí están, pues.
Lo importante ahora es ver cómo el público y la ciudadanía reacciona ante ello. Reaccionar con insultos, agresiones, descalificaciones agresivas hacia los medios que emprenden la estrategia sería abonar más a la intolerancia y violencia que nadie quiere.
Conclusión:
Lo mejor como ciudadanía es no caer en esos juegos, no caer en provocaciones y mantener la calma.
Lo más adecuado y responsable socialmente vs una estrategia que busca sembrar miedo y encono es no caer en ella, mantener la calma.
Que la ciudadanía vote con calma y libertad porque quien uno quiera sin hacer caso de las propagandas que buscan sembrar inquietudes con intenciones electorales.
Si los medios no están a la altura del reto democrático y político del país, que los ciudadanos sí lo estén.









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