La propaganda electoral y el apasionamiento político (Opinión)


Por Alejandro Navarrete

  • Nuestras filias y fobias políticas hacen que nuestro razonamiento se desconecte
  • Es bueno conocer las trampas de la "propaganda política" que nos aplican
  • ¿Cuáles son las razones por las que votamos o preferimos una opción política?
  • El ciudadano debe verse como contratante y no como súbdito o "fan"

CAMPAÑAS POLÍTICAS, UN RETO PARA NO DESCONECTAR EL INTELECTO

Un estudio del 2006 realizado en la universidad de Emory en Atlanta mostró datos interesantes sobre la manera cómo procesamos nuestra filiación política.

Se estudiaron a 15 simpatizantes “duros” del Partido Republicano y a 15 simpatizantes “duros” del Partido Demócrata. A cada uno se le pusieron imágenes en las que sus respectivos candidatos en campaña (George Bush o John Kerry) se contradecían claramente y se analizó su actividad cerebral.

Por supuesto, los republicanos se mostraron críticos de las contradicciones del demócrata y viceversa. Lo interesante, sin embargo, fue lo que mostró el análisis a sus actividad neuronal.

La resonancia magnética practicada mostró que cuando veían a su candidato y sus contradicciones, no se registraba mayor actividad en la parte del cerebro más asociada con el razonamiento y sí un incremento en la involucrada con el procesamiento de emociones.

También se registró más actividad en la parte del cerebro asociada a la resolución de conflictos y con la que se ocupa de hacer juicios sobre la responsabilidad moral.

Además, una vez que los sujetos habían llegado a una conclusión con la que se sentían cómodos, se registró actividad en la parte cerebral relacionada con la recompensa y el placer.

Sin duda, todos, en menor o mayor grado, pasamos por lo mismo: enfrentamos un reto similar cuando encontramos una contradicción evidente de los candidatos, proyectos o ideas con las que sentimos simpatía o afinidad.

Solemos, como seres humanos, además, destacar más la paja en el ojo del candidato o partido ajeno a mis simpatías que la viga en el nuestro.

Estos descubrimientos de cómo funciona nuestro cerebro cuando nos enfrentamos a retos que desafían nuestras filias y convicciones políticas son muy útiles para que los ciudadanos aprendamos a tomarnos con calma las cosas, en momentos como los procesos electorales.


LA PROPAGANDA POLÍTICA Y SUS TRAMPAS

En los procesos electorales particularmente, los partidos y opciones políticas por naturaleza destacan sus contrastes y no sus consensos y afinidades, obligándonos a tomar partido.

El problema es que muchas veces como ciudadanos entramos a estos procesos de manera ingenua sin entender para empezar que los partidos usarán las técnicas y estrategias de propaganda política.

Varios académicos, como Kimball Young, han escrito sobre la propaganda política y no estaría de más que los ciudadanos entiendéramos que en toda campaña política (y no sólo en ellas) nos enfrentaremos a ella.

Algunas reglas:
- Discurso cerrado y maniqueo: TODA propaganda política busca dividir el mundo en dos: “yo y los demás”. El razonamiento debe ser sencillo de tal manera que se acepte o rechace de inmediato. Es un discurso que busca simular que sólo existen 2 opciones y obligarte a escoger una.

- Nominacion: Para lo anterior en TODA propaganda política es vital “nombrar” e identificar claramente al adversario a vencer.

Ejemplos: en esta campaña, como en todas, todos los partidos y opciones polícias lo han hecho
Peña Nieto, la solución; el problema: “los que dividen a México”
López Obrador, la solución; el problema: “más de lo mismo, los de arriba que no dejan el cambio”
Vázquez Mota, la solución; el problema: “el pasado autoritario y el pasado violento y que endeuda”
Quadri, la solución; el problema: “los políticos de siempre”

- El vagón de cola: Llamado así por la percepción de que “el tren” ya partió, se va, pero tú todavía puedes subirte a él aunque sea en el último vagón. Es la “ilusión de universalidad” o “TODOS piensan esto”. Son en realidad falsas generalizaciones. La obvia intención es que tú sumes tú al grupo.

Por ejemplo:
- TODAS las encuestas dicen que Peña Nieto lleva 20 puntos de ventaja
- TODOS los intelectuales buenos son de izquierda
- TODOS los de izquierda son revoltosos y violentos

- Vincular a deseos básicos: La propaganda usualmente apela más a las emociones que al razonamiento. La pirámide de Abraham Maslow nos da una muestra de las necesidades humanas básicas a las que usualmente apelan los candidatos, tales como: seguridad, salud,  necesidad de aceptación, necesidad de pertenencia, éxito, respeto, etc.

- Ligar a símbolos y técnica de asociación: Puede ser ligar la imagen de un candidato a símbolos positivos o negativos. También puede ser personajes, conceptos:

Ejemplo:
- Símbolos positivos: colores patrios, símbolos patrios, símbolos religiosos, la selección mexicana de futbol, paisajes mexicanos, deportistas, artistas, etc.
- Símbolos negativos: conceptos como deuda, crisis. Personajes negativos como “Hugo Chávez”, “los guerrilleros”, “Carlos Salinas”, etc.

- La técnica del miedo: Poderosa motivación es temor, y sin duda, con él se pueden hacer cosas y tomar decisiones que no se harían con calma. Una estrategia en tiempos electorales es "espantar" a los electores, ligando a opositores con temas de "violencia", "encono", etc. o generando un clima de incertidumbre y miedo para la jornada electoral.


Difamación y mentira: Sobra decir que éste es uno de los recursos favoritos de los políticos. Primero destruir el nombre y prestigio de la persona, para después acabarla políticamente. Tergiversar, falsear o de plano inventar información es la táctica. Por supuesto, tendrá más impacto entre más verosímil, sea.

- Repetición sistemática: Entre más se se difunda una idea, más difícil será resistirse a ella como verdad. 



¿POR QUÉ VOTAMOS COMO VOTAMOS?

Me animaría a decir que hay 2 factores por los cuales dedicimos nuestro voto:

1.- La información que tengamos o creamos tener
2.- Nuestras prioridades personales, nuestro contexto, cultura y valores

Votamos por la solución mejor a lo que consideremos el problema. El punto está en qué tan bueno es nuestro diagnóstico o no. En eso influye qué tanta informacion tenemos y de qué tan buena calidad es.

No es lo mismo si acudimos a las fuentes originales (vemos los discursos y conferencias de los candidatos, por ejemplo) a si sólo nos enteramos por medios de comunicación que por naturaleza nos filtran la información de lo que ellos creen importante, muchas veces también con mucha parcialidad.

No es lo mismo si nos informamos sólo por la televisión a si también lo hacemos ahora por Internet donde hay variedad de fuentes, o si aún en Internet lo hacemos sólo por nuestros amigos en Facebook, blogs clandestinos o correos cadena o con base en notas serias y respaldadas.

Sea como sea, lo cierto es que votamos de acuerdo a la información que tengamos, sea cierta, falsa, mucha o poca. Pero no sólo eso, podemos tener la misma información y aun así votar por distinto, de acuerdo a las prioridades personales.

En cuanto a las prioridades personales, si soy una persona para quien los derechos humanos son fundamentales, seguramente privilegiaré eso en mi toma de decisiones. Si, en cambio, creo la corrupción es lo principal a resolver, votaré en consecuencia, etc.

Por supuesto, los “líderes de opinión”, empezando por la familia, los amigos y el círculo cercano (pero también las personas púbicas a quienes admiremos) juegan un papel fundamental tanto en la información que reciba como en las prioridades que asuma.

Aquí influye mucho también nuestra formación, educación, valores, cultura (en qué zona del país crecí), etc.



CIUDADANOS Y NO FÁNATICOS, CONTRATANTES Y NO SÚBDITOS

Como ciudadanos es esencial que comprendamos que no somos “fans” de los candidatos o partidos. No se trata de un partido de futbol o de cantantes de rock de los que somos admiradores.

Al contrario, los ciudadanos los contratantes, quienes elegimos a los candidatos para que sean ellos nuestros “servidores púbicos”.

Ellos nos rendirán cuentas a nosotros. Ellos son nuestros empleados, no los jefes, pagados con nuestro dinero, con nuestros impuestos. No debemos olvidarlo.

Para elegir al gobernante es más importante que ellos escuchen lo que nosotros tenemos que decir, las “exigencias del puesto según el empleador” que nosotros a ellos con su manera de venderse para el puesto.

Es buen momento para invitar a que como ciudadanos ejerzamos un voto informado y razonado.

Para eso es necesario no sólo desligarnos de la “propaganda” de los políticos y las líneas editoriales de los medios, sino incluso tomar distancia de nosotros mismos, entender porqué pensamos lo que pensamos, porqué creemos lo que creemos, entender nuestro contexto familiar, cultural y de filias o fobias personales inconscientes.

Y entonces sí, ejercer un voto razonado sin ingenuidad y con mayor madurez política.

Una vez que se realice la elección, todos debemos buscar que el resultado sea claro, transparente y se respete el voto y la voluntad libre de cada ciudadano. Y después.. a exigirle cuentas al gobernante en turno. 




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