Nadie debe "creer" en el IFE y en el TRIFE... porque no es un asunto de "fe" (Opinión)




Por Alejandro Navarrete
Nadie debe "creer" en el IFE, porque no se trata de un tema de "creencias" o de "fe". Es un asunto de cumplimiento de la legalidad. Ni más, ni menos.

"Creer" o "confiar" en el IFE o TRIFE no es el asunto para los ciudadanos y es algo totalmente irrelevante. Más bien, lo que deben hacer los funcionarios de ambas dependencias es cumplir la Ley. Punto. 

En tanto, los ciudadanos, más que dar cheques en blanco o descalificar a priori, lo que debemos hacer es informarnos y vigilar que nuestras autoridades cumplan cien por ciento y cabalmente con su obligación.


Los funcionarios del IFE y los Magistrados del TRIFE son empleados nuestros, no al revés. Son  "servidores públicos" pagados por nuestros impuestos para defender nuestros votos y a quienes les tenemos que exigir cuentas.


(El IFE es el Instituto Federal Electoral, quien organiza las elecciones, y el TRIFE o TEPJF es el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el que al final tendrá que calificar la elección, determinar si fue válida y declarar oficialmente un ganador).


Una campaña de propaganda mediática se levanta de vez en cuando (generando más sospechas que certezas) para impulsar la idea de que las autoridades electorales son altamente "confiables", casi inmaculadas y nacidas en el seno divino.


La misma campaña suele decir que es "imposible" que haya un "fraude electoral" y sugiere que quien se atreva a cuestionar el tema es casi un hereje del nuevo credo democrático.


Si bien descalificar el trabajo de los funcionarios electorales "a priori" o sembrar dudas infundadas es lamentable y poco sano para el país, también lo es invitar a los ciudadanos a "confiar" ciegamente y acreditar cualquier acción futura de antemano.


Por el contrario, un sano comportamiento democrático ciudadano es la vigilancia activa y la rendición de cuentas. 


Es cierto. Hay grandes partes (la mayoría) del proceso electoral que están en manos de nosotros mismos, los ciudadanos sin ningún cargo y sueldo oficial. Son millones de manos involucradas.


Sin embargo, no hay que olvidar que las partes vitales para el resultado final, como la resolución de impugnaciones e irregularidades sí pasa por los funcionarios del IFE y el TRIFE.


Los ciudadanos más que pensar en "creer" o "confiar" a las autoridades electorales, pensemos en observar, cuestionar, vigilar que dichos funcionarios cumplan al pie de la letra con su obligación legal. 


No es un tema emocional o sentimental, no es un asunto de "creencias", es un tema en donde la voluntad de la ciudadanía y su respeto están en juego. 









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