Por Claudia Benassini
@ClaudiaBenassin
El próximo viernes se inician formalmente las campañas rumbo a la Presidencia de la República.
Saldremos del adormecimiento que ha dejado la llamada veda electoral para entrar de lleno a la contienda. Prensa escrita, radio y televisión se llenarán de promesas de campaña, de incidentes entre partidos –o al interior de los mismos- y, eventualmente, de guerra sucia. Desde hace dos semanas el IFE subió a su página web los primeros spots que saldrán al aire. Los primeros cuatro de los millones asignados proporcionalmente a cada partido que irán subiendo de tono según avance la dinámica de las campañas.
Pero este año el inicio formal de las campañas tiene como telón de fondo una serie de acontecimientos que eventualmente mutarían en escenarios que se trenzarán con las historias electorales que narrarán los medios electrónicos. Acontecimientos e historias que se irán engarzando hasta cobrar forma y sentido en las redes sociales: hoy por hoy los espacios de primicias informativas, batallas campales y muestras de solidaridad que, acompañadas de hashtags, buscarán convertirse en Trending Topics en la red social Twitter. El resto de este texto se dedicará a revisar cinco escenarios: Josefina Vázquez Mota: del gazapo a las redes sociales; ¿Aprovechará Peña Nieto su ventaja?, y Las encuestas: del dato confiable a la manipulación de la opinión pública.
Josefina Vázquez Mota: del gazapo a las redes sociales.
Después de la fallida toma de protesta en el Estadio Azul, Josefina Vázquez Mota ha estado en el ojo del huracán mediático y twittero. Junto al innegable valor informativo de esta red social que proporcionó los primeros avances informativos del suceso, emergieron las críticas por lo sucedido. Durante los días siguientes y en este contexto, la panista se llamó víctima de la guerra socia en redes sociales hasta que llegó el oxígeno: uno de tantos resultados de la encuesta GEA-ISA que la colocaba muy cerca de Enrique Peña Nieto. De ahí surgió #JosefinaSigueSubiendo el miércoles 21 de marzo; como siempre el TT suscitó comentarios de todo tipo.
En proceso de una curación que tardó casi dos semanas, dos gazapos volvieron a cruzarse en su camino. El primero, la filtraciónpor parte del portal La Silla Rota de una conversación que –en el marco de la selección del candidato panista- Josefina habría sostenido con Alejandro Torres, coordinador de redes sociales. A punto de concluir los acuerdos, la panista envió un saludo a Genaro García Luna –“que siempre nos graba”- y otro a la vocera presidencial, quien filtraría las grabaciones: “Pinche Sota”. Una grabación que Vázquez Mota se negó a escuchar mientras era entrevistada en el espaciomatutino de Carmen Aristegui argumentando “no tener tiempo”. Antes de abandonar la cabina, los hashtags #PincheSota y #JosefinaNoTieneTiempo colocados por miles de twitteros hacían su trabajo hasta convertir ambos temas en TT. Horas después, aún cuando los comentarios seguían fluyendo, ambos temas desaparecieron del Top Ten de Twitter, cuyos usuarios colocaron uno nuevo: #JosefinaMentirosa que dio continuidad a los dos previos.
Josefina Vázquez Mota denunció el espionaje ante las autoridades correspondientes. Inicialmente, solicitó que se le colocara junto a una denuncia similar formulada por el senador priista Manlio Fabio Beltrones. Horas más tarde, tras una comida con Margarita Zavala y una conversación que habría sostenido con la vocera Sota, Josefina modificó su posición inicial. Los enemigos dejaron de ser García Luna y la propia Sota para ubicarse en el PRI y Enrique Peña Nieto, dado el uso de esta práctica por parte del primero.
En suma, el escenario “Josefina Vázquez Mota” se abre en dos ejes. El primero, los gazapos que han ascendido a TT vía la comunidad twittera; una estrategia que todavía no sabemos a quién beneficiará. Algunos analistas han afirmado que será a Enrique Peña Nieto y que corre el riesgo de afectar a López Obrador, toda vez que buena parte de quienes se manifiestan en contra de la panista apoyan abiertamente al Peje a través de Twitter. El segundo eje, llamarse “víctima de la guerra sucia” como una estrategia mediática apoyada en las redes sociales, que eventualmente podría traducirse en votos. Aunque claro, se mantiene latente el escenario de que el equipo de Vázquez Mota emprenda su propia guerra sucia como sucedió hace seis años…
¿Aprovechará Peña Nieto su ventaja?
Todo indica que, tras los gazapos cometidos en la FIL y no siendo “la señora de la casa” los estrategas de Enrique Peña Nieto le sugirieron manejarse con bajo perfil. Al menos es lo que parece comunicar en los últimos meses, con una baja participación en Twitter y muchas fotografías sobre todo familiares a través de Facebook. Los twitteros continúan evocando esos dos momentos y los traen a colación a pesar de que no son hechos recientes. Con ello contribuyen al desgaste de un estereotipo que, al menos por el momento no ha tenido reemplazo en un evento reciente. Y, gracias al manejo de la informática, durante las últimas semanas el priista ha estado presente en un par de TT, el último, #EPNganador, que por unas horas convivió con los de Vázquez Mota ya comentados. Esto ha sido posible a través de los bots, y las cuentas @ectivismo, de la que ya hemos hablado en entregas previas.
En este contexto, Enrique Peña Nieto llega a las campañas como puntero de las encuestas. Las cuatro dadas a conocer durante esta semana lo ubican con una cómoda ventaja sobre Josefina Vázquez Mota y más aún sobre Andrés Manuel López Obrador. La pregunta es si, aprovechando los gazapos y durante el periodo de veda electoral Peña Nieto se ha preparado no necesariamente para los discursos leídos y el contacto con los electores al que ya está acostumbrado. La pregunta es si saldrá avante de los debates –dos, hasta el momento- que sostendrá con los otros tres contendientes. Y, en este mismo escenario, habrá que ver la manera en que el priista saca provecho de la red social Twitter aunque, ya sabemos, al menos una parte de su éxito radica en el uso de bots. Una última reflexión, no necesariamente escenario a futuro, se relaciona con la estrategia de la propia campaña y la presencia de la guerra sucia: propiciada por otro partido o por el propio PRI.
Las encuestas: del dato confiable a la manipulación de la opinión pública.
Hace un momento comentamos que las cuatro encuestas publicadas durante esta semana –Buendía y Laredo, BGC-Excélsior, Mitofsky y Reforma- ubican a Enrique Peña Nieto aún como puntero de las encuestas. Este escenario debe ponernos en guardia para enfrentar la guerra de resultados que se avecina. Ya en otro momento hemos comentado en este espacio el papel que tendrían las encuestas en la construcción de la opinión pública. Un papel que durante las próximas diez semanas será relevante en la medida en que la tercera parte del electorado se presenta como indeciso. Campañas y encuestadoras se preparan para revertir este porcentaje, cada una con sus propias estrategias. Y seguramente las hará públicas de llegar el momento propicio.
Recordemos, en este contexto, un comentario formulado hace unos días en este espacio: es difícil medir el papel de las encuestas en la toma de decisiones de los indecisos. De hecho, el resultado puede presentarse hasta el día de las elecciones, cuando quedará claro si este porcentaje se sube o no al carro ganador de acuerdo con la hipótesis de la espiral del silencio, también ya comentada. Una última reflexión: desde siempre las campañas han sido un ingrediente presente en Twitter generando comentarios y desde luego, alimentando los TT. Éste sí, un escenario previsible al que habrá que dar seguimiento a través de Medios y Ciudadanos.
Hasta aquí los cuatro escenarios que eventualmente podrían estar presentes durante las diez semanas que durarán las campañas. Previsiblemente unos se cerrarán y/o darán lugar a nuevos; otros, como las encuestas, se mantendrán e incluso elevarán su nivel de complejidad. La idea de perfilar estos escenarios pretende abrirle al lector un espacio de reflexión, que no puede cerrarse sin incluir a los otros dos candidatos. Andrés Manuel López Obrador quien, a nuestro juicio, debe modificar su estrategia en redes sociales, sobre todo Twitter, y dejar de confiarla a los grupos que lo apoyan –como Jóvenes AMLO- y pensar en establecer una comunicación más directa con sus seguidores. Lo mismo puede hacerse extensivo para Gabriel Quadri quien hasta el momento maneja su cuenta en esta red social aunque no termina por conferirle la relevancia que, se ha dicho en repetidas ocasiones, tendrán las redes sociales en este periodo de campañas.















