Por: Claudia Benassini
No hay día en que a través de las redes sociales se
vuelquen los ánimos de sus participantes en torno al proceso electoral. En este
mismo espacio hemos destacado, a propósito de Twitter, las ocasiones en que
cotidianamente asuntos relacionados con los cuatro candidatos presidenciales se
llenan de hashtags para convertirse
en el ansiado Trending Topic. Un
reconocimiento más o menos efímero que da cuenta del entusiasmo de la comunidad
twittera. No obstante, esta apreciación no invalida las evaluaciones emitidas
previamente en el sentido de la calidad y el nivel de las colaboraciones a
propósito de tal o cual candidato.
Recordemos también que en este espacio y en las colaboraciones
de otros colegas está presente la crítica hacia los bots, esas cuentas programadas para participar en tiempos
predeterminados que contribuyen a inclinar la balanza hacia determinado
candidato y a descalificar al opositor. A la fecha, los colaboradores de Medios y Ciudadanos nos hemos constatado
de la presencia de estos peones ajedrez por parte del PAN y el PRI, aunque
todavía nos quedan casi diez semanas de camino hacia el final de las campañas.
Sin embargo, a primera vista medios electrónicos y
Twitter caminan en rutas paralelas. Son frecuentes las diferencias en el
tratamiento informativo que cada espacio confiere a los candidatos de tal
suerte que los escenarios suelen invertirse en las tendencias. Radio y
televisión suelen instalarse en la rutina de concentrarse en las giras –aunque
con tiempos desiguales por candidato-, en los resultados de las encuestas del
día y en la opinión de los expertos en la materia. Expertos que suelen
compartir más de un medio de tal manera que los análisis que circulan suelen
estar presentes en más de un espacio radiofónico y televisivo. Por lo que se
refiere a Twitter la información suele ser más inmediata y por ello no exento
de rumores. Y si bien en los TT las discusiones suelen ser de bajo nivel, es
mucho más importante tomar en cuenta los puntos de vista de figuras mediáticas,
analistas y críticos que cotidianamente
se hacen presentes con sus aportaciones al debate, particularmente en los Time
Lines de los interesados en el tema.
Pongamos algunos ejemplos. Uno de los primeros
lugares lo ocupa Carlos Loret de Mola (@CarlosLoret) con un millón 754,855
seguidores y Joaquín López Dóriga (@lopezdoriga1) tiene a la fecha un millón
256,284 y Javier Alatorre un millón 061,299. Carmen Aristegui, con apenas unos
días en Twitter, ha logrado 471,737 seguidores; Paola Rojas cuenta con 452,741
y Denise Maerker con 285,232. Desde luego, una parte de la red twittera que éstos y otros comunicadores
han construido los cuestiona sobre todo por sus prácticas informativas. Pero
sin duda una porción importante lo hace con auténtico interés.
Podríamos enumerar a más comunicadores y encontrar
que tienen una presencia significativa en Twitter, aunque con las diferencias
que se perciben en los ejemplos arriba presentados. Sean o no ellos quienes
cotidianamente administran sus cuentas, lo cierto es que cada uno tiene su
estilo. Hay quien saluda a todos los que entran en contacto con él, quien
utiliza su cuenta para ubicar a sus seguidores sobre sus actividades como
comunicador y quienes la utilizan eventualmente. Sería absurdo suponer que éstos y otros
ejemplos externarían directamente su posición a favor de uno u otro candidato.
Quienes lo hacen se ubican en la prensa escrita. Pero en uno y otro caso los
argumentos colocados en sus respectivos Time
Lines podrían proporcionar indicios sobre su liderazgo de tal forma que
podríamos reconstruir sus prácticas discursivas y entrelazarlas con las intervenciones
de sus seguidores. Un trabajo largo y complicado que proporcionaría indicios
sobre el papel de los comunicadores en la toma de decisiones en materia
electoral.
Hemos ejemplificado la propuesta con comunicadores de
espacios informativos. Pero también podríamos acudir al mundo del espectáculo,
en el que la práctica es diferente. En este espacio me he referido al papel de
Maxine Woodside en distintos procesos electorales a los que añado el más
reciente: la entrevista que le concedió el priista Enrique Peña Nieto y
transmitida en partes entre el martes 17 y el miércoles 18 de abril. Desde
luego, hablamos de la comunicadora más influyente en este campo aunque hay
otros con un perfil similar a los que también recurren candidatos a puestos de
elección para convencer a las audiencias de darles su voto.
En resumidas cuentas, me parece que la mediación
entre los comunicadores y los usuarios de las redes sociales a propósito de los
procesos electorales es una vertiente poco explorada. No obstante, el escenario optimista arriba
planteado puede reemplazarse por otro que, tras semanas de seguimiento, no
proporcione luz en este sentido. El camino no habrá sido en vano, pues de
cualquier manera constituye un primer acercamiento a la manera en que los
comunicadores interactúan con sus seguidores ejerciendo con ello una mediación
entre redes sociales y los medios tradicionales.













