¿De qué hablan los mexicanos en Twitter

Análisis de los trending topics que genera el país en la red social.

A un año del #Yosoy132: ¿Cómo trató la prensa protestas vs EPN?

Cómo publicaron los periódicos la información sobre eventos en la Ibero.

Telenovela de Televisa promociona "inversión extranjera"

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Los 131 valientes jóvenes que evidenciaron la manipulación mediática.

Peña Nieto, Salinas y la prensa internacional

La súbita euforia de medios internacionales por el gobierno de México.

Debatir o no debatir. That’s the question (Opinión)




por Mario Zaragoza Ramírez
@ambulante_

De pronto uno se pregunta por qué es tan importante el debate, será tan trascendente como todos dicen (al menos lo que dicen que saben lo mencionan cada que pueden), será que evidenciará la realidad sobre cada candidato, será que realmente el individuo observa cuidadosamente el evento para luego decidir con pleno conocimiento de las propuestas y entonces votar.

Todo lo anterior podría responderse con un contundente no, no es relevante un debate y al individuo le da exactamente lo mismo, su decisión no está orientada en esos términos. De manera que un debate es importante justo para sus organizadores. Nada más.

No por el rating o por la ganancia monetaria, porque al final, es tiempo del Estado que está reglamentado. Lo que obtiene el IFE, que es la institución encargada de su organización, es la legitimidad de sus actos. Los debates se conciben como una herramienta democrática, en tanto dan las posibilidades al elector de considerar todas las posibilidades para elegir.

Sin embargo, vuelvo al punto inicial, esto, no sucede. Y menos con un organizador como el IFE. Un debate se vuelve, más que un factor una excusa. Pero, no se sienta mal, lo mismo pasa en todos lados. Es suficiente con mirar el debate entre Nicolas Sarkozy y François Hollande. Uno quería disminuir la ventaja frente al otro; pero resultó lo mismo. También recuerde que George W. Bush, no lo hizo necesariamente mal en los debates. O piense en el 2006, donde una desconocida de pronto dejó de serlo aunque tres años después volviera a su condición irrelevante.

Vuelve la pregunta, entonces por qué tanta insistencia en debatir, Enrique Peña Nieto, incluso se niega a hacerlo y Andrés Manuel López Obrador pide hasta catorce debates. Las dos posiciones son perfectamente comprensibles, el primero no quiere perder los puntos que su equipo dice tiene de ventaja aparente y el segundo, quiere mostrar la evidente superioridad que tiene frente a su rival y remontar en esos mismos números.

Ya lo había escrito en este espacio, ¿quién le cree a las encuestas? ¿quién cree que el debate va a darle puntos de ventaja? Pues los estrategas, porque el ciudadano promedio no está preocupado por ello. Y ojo, no es que éste prefiera el futbol, prefiere cualquier otra cosa, el desdén de Ricardo Salinas Pliego sólo es un botón de muestra del cinismo de quien tiene segura una posición y una empresa, no hay más tela de donde cortar, el tema realmente importante, otra vez es la consciencia política-democrática del individuo.

Para qué quiere un debate un sujeto informado, para nada, para qué lo quiere un individuo que apenas conoce a los candidatos, siento decirlo pero, tampoco lo quiere para nada. El debate o los debates que se llevarán a cabo pronto, benefician al IFE, que busca legitimar su imagen así, con la promesa de ser una institución ciudadana que busca dar todas las aristas al elector. Las televisoras no tienen ganancia alguna y eso se nota, porque si la tuvieran, habrían organizado en horario estelar al menos diez. Finalmente, el que queda en medio es el sujeto que con debate o sin éste tendrá que decidir y ojalá por el bien del país no sea por el que dicen va a ganar.



Entre Daniel Bisogno y la petición de un debate de calidad: tres argumentos mediadores (Opinión)

Por Claudia Benassini /@ClaudiaBenassin


“Llevamos soplándonos día, mañana, tarde y noche oyendo a los cuatro candidatos por no ponerles mayor adjetivo, diciendo pura estupidez, ésa es la realidad. Pa’qué nos hacemos tontos usted y yo. Viene este posible debate el domingo 6 de mayo a las 8 de la noche y está la liguilla y TV Azteca es dueño del Morelia. Y deciden no pasar el debate para pasar tu partido cuando tienes la posibilidad después de que ya les regalaste todos esos spots y todo eso que han anunciado que nomás nos dicen mentiras, porque ésa es la realidad. Y tienes la opción de no pasarlo y cobrar tu partido con tu equipo que tú compraste y que tú pagaste también (No y además en un horario, perdón Daniel, y en un horario que estableció la FMF). Admiro a Salinas Pliego y lo admiro más porque tiene los güevotes para decirles ‘sabes qué, no les voy a pasar su desmadre’, ésa es la realidad ‘y si quieren verlo véanlo en Televisa’, me parece de aplaudirle”.

Así se expresó Daniel Bisogno el martes 1º de mayo, en su programa radiofónico matutino El Mameluco a propósito de que Canal 13 transmitiera el debate entre candidatos presidenciales en tiempo y hora fijados por el IFE. Bisogno, conductor de diversos espacios en Televisión Azteca se une así al “si quieren ver el debate véanlo en Televisa y yo les paso los ratings”. Una pequeña muestra de las reacciones que pudieron desatarse en la televisora del Ajusco que sepulta todo argumento sobre el ejercicio de la democracia, la importancia de que el debate llegue a la mayor población posible e incluso apelando a los tiempos oficiales como establece el artículo 62 de la Ley Federal de Radio y Televisión. Argumentos que, junto con muchos más, se manejaron en diversos espacios periodísticos a raíz de la patanería con que respondió Ricardo Salinas Pliego su decisión de transmitir el partido Morelia-Tigres y no el debate.

Evidentemente, Bisogno desconoce la reglamentación vigente que obligan a los concesionarios de los medios electrónicos a ceder un pequeño porcentaje de su tiempo a propaganda oficial de diversa índole. Dicho de otra manera, Salinas Pliego no está regalando su tiempo; en el mejor de los casos, está cumpliendo con una obligación marcada por las leyes y reglamentos correspondientes. El punto relevante radica en que lo hizo en un espacio dedicado al espectáculo que, en día de asueto pudo ser escuchado por una audiencia importante considerando que el conductor tiene sus seguidores fieles. Una audiencia que, sin duda, está de acuerdo con los argumentos del conductor.


Durante los últimos dos días se han vertido muchas opiniones que reflexionan sobre el tema desde diversas aristas. De aquí la imposibilidad de recuperarlas todas. No obstante, quisiera concentrarme en tres:

  1. Los medios electrónicos no están obligados a transmitir el debate entre presidenciables. Sin embargo, es deseable abrir el mayor número de opciones para que las audiencias interesadas puedan acceder a la transmisión. De aquí que se considere a canal 13 como una buena opción. Lo mismo puede decirse sobre el 2 de Televisa, que lo hará por el canal 5, y no se ha comentado nada al respecto. La noche del 1º de mayo Joaquín López Dóriga dijo en su espacio informativo que, como cada seis años, el debate se transmitiría por el canal 5 y después habría un programa especial. Desde luego en televisión abierta canal 28 cubrirá el debate y, por ley, los canales 11, 22 y 34 harán lo mismo. En sistemas de paga previsiblemente canal 52 y 120 –de Grupo Milenio- también lo harán entre otros, además del Canal del Congreso. Dicho de otra manera, habrá suficientes espacios para que las audiencias interesadas vean el debate.
  2. Desde hace algunos años, por acuerdo de la Federación Mexicana de Futbol los partidos de la liguilla se transmiten en domingo a las ocho de la noche. Es decir, no se trata de una novedad. Aunque sí es muy conveniente porque el partido Morelia-Tigres será otro elemento distractor para las audiencias. En este contexto, algunos analistas han soslayado la posibilidad de que con ello Salinas Pliego proteja a Enrique Peña Nieto quitándole una parte de audiencia. Personalmente, creo que este argumento es una falacia. El partido Morelia Tigres no llamará la atención de las mayorías y, vuelvo al punto previo, quien quiera ver al debate puede hacerlo accediendo a otros canales de televisión. Sin embargo, debemos tener presente que Ninfa Salinas Sada, hija del presidente de Grupo Azteca, es candidata al Senado por el Partido Verde Ecologista de México que, coincidentemente, va en coalición con el PRI para la elección presidencial. 
  3. Un grupo importante de ciudadanos unidos a través de la red social Twitter envió a la Secretaría de Gobernación una carta con miles de firmas. En ella se pide que el debate se transmita en cadena nacional. Lo hacen apelando al artículo 62 de la Ley Federal de Radio y Televisión pues consideran que el tema es de interés nacional.  El asunto es discutible aunque, suponiendo que lo sea, provocaría mayor rechazo de la población hacia la transmisión del debate. Adicionalmente, no debemos perder de vista el incremento exponencial de los usuarios de televisión de paga, debido en parte al bajo costo de los paquetes más accesibles. Dicho de otra manera y refrendando los dos puntos previos, el debate será visto por las audiencias que así lo deseen y para ello tendrán suficientes opciones disponibles.

Estos argumentos pretenden sumarse a la posición mediadora asumida por una parte de analistas y comunicadores. Sin embargo, es innegable que la decisión tomada por Salinas Pliego –y la manera de darla a conocer- son una señal de su prepotencia y su patanería. Entre los puntos que se hicieron presentes en la discusión de los dos últimos días estuvieron presentes los momentos en que el presidente de Azteca ha cometido actos vandálicos que ameritarían la revocación de la concesión. Primero, horas después del asesinato del conductor Paco Stanley, el directivo invitó a la población a dejar de pagar impuestos como una protesta ante la inseguridad en la ciudad de México. Segundo, el llamado chiquihuitazo, que consistió en llegar a las instalaciones donde se encontraba el transmisor del canal 40 y bajar la señal. Dos delitos flagrantes que son causal de revocación de la concesión. En ninguno de los dos casos los secretarios de Gobernación en turno hicieron siquiera un llamado de atención.

Finalmente, es probable que Daniel Bisogno no haya recibido línea de Televisión Azteca y que haya actuado por iniciativa propia. Sin embargo, constituye una muestra del desprecio que quienes trabajan por Salinas Pliego sienten por los procesos democráticos. Me uno a la pregunta que en estos días se han formulado los twitteros: la programación del canal 40 cuenta con importantes analistas políticos y de medios. ¿Qué pensarán a raíz de esta decisión? Solamente espero, sumándome a comentarios similares, que el domingo 6 de mayo tengamos un debate de altura y no una serie de descalificaciones para ganar puntos frente a una audiencia que en su mayoría ha tomado la decisión de por quién votar.



El debate incómodo (Opinión)


Por Eduardo Porras 
"Nuestro compromiso social y cultural es la manera más clara de transformar nuestros valores en acciones. / ¿cómo poner esos valores en acción...? Fundación Azteca es la respuesta. / ¿Cómo podemos encontrar un balance entre los derechos del individuo y las necesidades sociales, especialmente ahora, cuando los gobiernos cada vez amasan más poder?"
El texto de inicio se lee en el sitio dedicado a la Responsabilidad Corporativa de Grupo Salinas y en lo particular me deja pensando y dudando de su validez dada la respuesta del Sr. Ricardo Salinas Pliego a los cuestionamientos hechos en Twitter sobre la transmisión de un partido de futbol a la misma hora que se llevará a cabo el primer debate entre los candidatos a la presidencia de México. Al menos en ésta red social y en los últimos dos días, el tema ha sido dominante.

Existe, de nuestra parte - como ciudadanos - la libertad de ver en televisión lo que nosotros deseémos, no tengo duda de eso y
lo he comentado sin afán de ser simplista, sin embargo pienso que influye más el desinterés ciudadano por la política que la libertad de elegir entre ver un debate presidencial o un partido de futbol.

Pienso que las elecciones no son poca cosa, se decide mucho en ellas, por ello creo que sería importante que los ciudadanos tuviéramos mayor interés en nuestras elecciones, pues con ese interés los mismos partidos políticos estarían más interesados en atendernos que en gobernarnos; también creo que las empresas de comunicación masiva tienen mucho que ver en el interés ciudadano por la política, particularmente en la época electoral.

Llama mi atención que una persona como el Sr. Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas -"holding" de Azteca -, como máximo directivo de una empresa de televisión abierta, diga que quiere "encontrar un balance entre los derechos del individuo y las necesidades sociales en tiempos que el gobierno amasa más poder" cuando una de las formas de dar un mínimo de poder a los individuos es conocer las propuestas y posturas de quienes pretenden gobernar el país y prefiera el dinero por sobre el interés público.

No se cuestiona el interés del Sr. Ricardo Salinas por el dinero pues en una carta adjudicada a él mismo expresa demasiado el valor de la riqueza (ver aquí), sin embargo la crítica de algunos ciudadanos ante su negativa a la transmisión del debate se ha centrado al hecho de que la televisora opera bajo una concesión y no bajo una adjudicación definitiva de los derechos de transmisión como bien privado.

El Grupo Salinas resalta en la biografía de su presidente que éste tiene "una fuerte convicción en las posibilidades del cambio democrático". A pesar de eso, persiste la negativa para transmitir el debate presidencial, un evento que fue creado dentro de un marco democrático para que los ciudadanos puedan conocer las posturas y propuestas de los candidatos. Algo que fomenta el "cambio democrático" y que el Sr. Salinas se niega a apoyar.

Muchas empresas en México argumentan tener responsabilidad social, sin embargo el caso de Grupo Salinas y de su presidente pueden ser muestra de cómo ésto no es más que una simple pantalla que oculta intenciones meramente económicas y nulo interés por la ciudadanía. Quizás podemos afirmar que su responsabilidad y compromiso social no es más que una simple hipocresía, que lo importante es eludir impuestos a través de sus fundaciones y que programas tales como Teletón, Iniciativa México, Fundación Azteca y Fundación Televisa (entre muchas otras), no tienen buenas intenciones en absoluto.

Algunos pensamos que, con todo descaro, nos engañan y no solo los gobiernos amasan más poder, también las empresas lo hacen y no están dispuestas a ser congruentes y agradecidas con la sociedad, mucho menos a comprometerse con ésta, aunque en sus sitios corporativos afirmen lo contrario.

Los ciudadanos no solo tenemos la opción de ver el debate por Televisa o el fútbol por Azteca... también tenemos opción de apagar la televisión. A ellos, los empresarios, les corresponde la congruencia y tener una verdadera responsabilidad social.

Eduardo Porras
...en twitter: @eduardopolis 

Pudiésemos trascender con nuestras acciones más allá de Twitter, llevando reclamos personales o grupales a las televisoras o la Federación Mexicana de Fútbol (para éste caso) a través de cartas y correo electrónico, o involucrándonos con los partidos políticos exigiéndoles compromisos reales con los ciudadanos, exigiendo mejores contenidos en TV abierta presionando a las empresas de televisión y, de forma más avanzada, exigiendo a nuestros representantes transformaciones radicales en educación. Pudiésemos...